En los municipios pequeños aprendemos pronto que los grandes cambios no se logran solos. Se construyen a partir de la confianza, del trabajo conjunto y de las alianzas que ponen en el centro a la gente. Desde Tarso, hoy quiero compartir una reflexión clara: cuando el sector público, las comunidades y las empresas se unen con un propósito común, los territorios se fortalecen y avanzan.
Desde la administración municipal de Tarso, hemos tenido la oportunidad de trabajar de la mano con la Fundación ProJericó y Minera de Cobre Quebradona en iniciativas que hoy empiezan a mostrar resultados concretos para nuestro municipio. Un ejemplo muy significativo es la Casa de la Soberanía.
Cuando recibimos este espacio, lo encontramos en un estado deplorable, tanto en su infraestructura como en sus enseres. Era un lugar que había perdido su vocación y su capacidad de servir a la comunidad. Hoy, gracias a estas alianzas, podemos decir con satisfacción que la Casa de la Soberanía está recuperando su sentido y su dignidad. Estamos cambiándole la cara para que vuelva a ser lo que siempre debió ser: un espacio vivo al servicio de la gente.
Nuestra visión es clara. Queremos que la Casa de la Soberanía se consolide como un centro de enseñanza, capacitación y formación para la comunidad. Un lugar donde se fortalezcan las habilidades, se promueva el emprendimiento y se generen oportunidades reales. Para lograrlo, entendimos que debíamos buscar aliados en el territorio que compartieran esta visión y estuvieran dispuestos a sumar.
En ese camino, además de la recuperación física del espacio, hemos desarrollado procesos formativos que hoy benefician directamente a nuestra población. Los cursos en conservas, por ejemplo, han permitido fortalecer saberes tradicionales y abrir nuevas posibilidades productivas. La lutería, como oficio y expresión cultural, no solo preserva una tradición, sino que también ofrece alternativas de ingreso y desarrollo creativo. A esto se suman las donaciones realizadas por Minera de Cobre Quebradona, que han sido fundamentales para mejorar condiciones y ampliar el alcance de los programas sociales.
Estas acciones no son asistencialismo. Son inversión social con sentido, construida desde el respeto por los territorios y el diálogo permanente con las comunidades y las administraciones locales. Son ejemplos de cómo una empresa puede convertirse en un aliado estratégico del desarrollo municipal.
Desde la administración municipal, El Tarso que Todos Queremos, reiteramos nuestro agradecimiento a la Fundación ProJericó y a Minera de Cobre Quebradona por creer en Tarso y por apoyar procesos formativos e institucionales que dejan capacidad instalada y futuro. Estamos convencidos de que es con este tipo de empresas y alianzas, serias y comprometidas, como se fortalecen los municipios y se construye un desarrollo más justo y sostenible para todos.
Por Hugo Alexander Ocampo Ríos,
Alcalde de Tarso
Consejo de Redacción AdP
Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.





