OpiniónEn Jericó tenemos que aprovechar el cobre

Creo firmemente que Colombia no puede darle la espalda al conocimiento, a la ciencia ni al desarrollo responsable de sus recursos naturales. El proyecto minero de cobre en Jericó, conocido como Quebradona, ha generado un amplio debate nacional y regional. Y ese debate es sano cuando se da con información, con argumentos técnicos y con visión de futuro. El cobre es hoy uno de los minerales más importantes para el mundo moderno. Es esencial para...

Creo firmemente que Colombia no puede darle la espalda al conocimiento, a la ciencia ni al desarrollo responsable de sus recursos naturales.

El proyecto minero de cobre en Jericó, conocido como Quebradona, ha generado un amplio debate nacional y regional. Y ese debate es sano cuando se da con información, con argumentos técnicos y con visión de futuro.

El cobre es hoy uno de los minerales más importantes para el mundo moderno. Es esencial para las redes eléctricas, las energías renovables, la movilidad eléctrica y la infraestructura tecnológica. En otras palabras, es un mineral clave para la transición energética global.

Los países desarrollados que hoy admiramos —como Canadá, Australia, Estados Unidos o Chile— han construido parte de su prosperidad aprovechando responsablemente sus recursos naturales, bajo estrictos controles ambientales, institucionales y legales. Allí la minería no es sinónimo de destrucción, sino de desarrollo regulado, de innovación tecnológica y de generación de oportunidades para las comunidades.

Por eso considero que en Colombia el debate no debe ser si exploramos o no nuestros recursos, sino cómo hacerlo bien: con transparencia, con rigor científico, con participación de las comunidades y con el más alto estándar ambiental.

Cerrar la puerta a la exploración es cerrar también la puerta al conocimiento sobre nuestro propio territorio. La exploración no es explotación; es ciencia, es estudio, es información que permite tomar decisiones responsables.

Además, es importante entender que los recursos que se generen por la comercialización del cobre pueden traducirse en beneficios reales para los jericoanos y para toda la región. Estos recursos pueden impulsar proyectos de vivienda, vías, infraestructura pública, hospitales de mayor complejidad, educación y desarrollo empresarial.

La creación de empresas, la generación de empleo y la llegada de inversión pueden convertirse en motores de progreso que, bien administrados, permitirán cerrar brechas sociales y fortalecer la economía regional.

Creo en un país que avance con equilibrio: que proteja el medio ambiente, pero que también entienda que el desarrollo, la reducción de brechas sociales y la creación de oportunidades requieren decisiones serias, técnicas y responsables.

Negarnos siquiera a conocer el potencial de nuestros recursos naturales es renunciar a una posibilidad de desarrollo que, bien gestionada, puede traducirse en empleo, inversión, tecnología y bienestar para las regiones.

El verdadero reto no es prohibir, sino hacer las cosas bien, dentro de la legalidad, con instituciones fuertes y con respeto absoluto por las comunidades y el medio ambiente.

Porque los países que progresan no son los que le temen al desarrollo, sino los que saben regularlo, controlarlo y convertirlo en oportunidades para su gente.

Por Juan Carlos López Calderón
Habitante de Jericó

Abogado – Especialista en Derecho Penal

Tecnólogo en Ciencias Económicas y Administrativas

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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