Fundación ProJericóCAMPO DIGNO: SEMBRAR ALIMENTO, DIGNIDAD Y OPORTUNIDADES EN TÁMESIS
En la vereda Manzanares, del corregimiento San Pablo en Támesis, Antioquia, la tierra vuelve a hablar a través del fríjol. No solo como cultivo, sino como símbolo de una esperanza que durante años pareció esquiva para muchas familias campesinas del Suroeste antioqueño. Allí, el programa Campo Digno, operado por la Fundación ProJericó de Minera de Cobre Quebradona, acompaña a productores rurales para fortalecer la seguridad alimentaria y generar ingresos que mejoren su calidad de vida...
En la vereda Manzanares, del corregimiento San Pablo en Támesis, Antioquia, la tierra vuelve a hablar a través del fríjol. No solo como cultivo, sino como símbolo de una esperanza que durante años pareció esquiva para muchas familias campesinas del Suroeste antioqueño. Allí, el programa Campo Digno, operado por la Fundación ProJericó de Minera de Cobre Quebradona, acompaña a productores rurales para fortalecer la seguridad alimentaria y generar ingresos que mejoren su calidad de vida en la Provincia Cartama.
“Olvidados toda la vida hemos sido olvidados por aquí”, dice sin rodeos Antonio Sosa, participante del programa. Su testimonio resume el sentir de una comunidad que por décadas trabajó la tierra sin apoyo ni garantías. Hoy, gracias a Campo Digno, su cultivo de fríjol cuenta con insumos, capacitación, asistencia técnica y acompañamiento para la comercialización. “De pronto ahora, por ProJericó, nos tienen presentes”, agrega con gratitud.
Para Martha Patiño, también agricultora de la vereda Manzanares, el cambio ha sido tangible. “Uno trabaja como sin herramientas, sin insumos, sin nada. Y ya ver que lo que uno siembre no se va a perder, eso es muy bueno”, afirma. Durante años, ella y su familia no habían recibido ningún tipo de respaldo institucional. “Por aquí nunca ha habido apoyo en nada”, recuerda, contrastando esa realidad con la experiencia actual en la que el trabajo en el campo vuelve a tener sentido y resultados visibles.
Más allá de la producción, Martha valora el enfoque práctico del programa. “Agradecer que por lo menos no nos pusieron a perder tiempo, sino que nos pusieron a trabajar”, dice, resaltando que los compromisos adquiridos se cumplen y se traducen en acciones concretas. Para ella, la seguridad alimentaria es clara y directa: producir para comer y que también quede para vender.
Acompañamiento técnico a Martha Patiño para la siembra exitosa del fríjol en su finca.
Desde la Fundación ProJericó, su director Efrén Vélez Velásquez destaca que Campo Digno responde a un sueño colectivo del Suroeste antioqueño: que la gente pueda quedarse en su territorio con oportunidades reales. “La gente se va porque no hay apoyo ni oportunidades, y somos convencidos de que todos cabemos”, señala, insistiendo en que el desarrollo rural va más allá de un solo producto e incluye alimentos, vías, educación, salud y trabajo articulado entre muchos actores.
Así, en Manzanares, cada surco sembrado con fríjol es también una siembra de dignidad. Campo Digno demuestra que cuando el acompañamiento llega de forma cercana y constante, el campo no solo alimenta, sino que transforma vidas.
Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.