El 16 de abril no fue un día cualquiera. Fue un día de reflexión, de datos, de realidad… pero, sobre todo, de conciencia. En la mesa redonda “Del subsuelo al bienestar”, junto al doctor Juan Carlos Echeverry, quedó algo claro: Jericó tiene en sus manos una oportunidad histórica. Y la pregunta ya no es técnica, la pregunta es moral: ¿Vamos a seguir permitiendo que el 28% de nuestra gente viva en condiciones de pobreza, mientras le damos la espalda a una oportunidad real de desarrollo? Porque aquí hay que decir las cosas como son: Jericó no es pobre por destino… es pobre por decisiones. Decisiones de dirigentes que han preferido la comodidad del silencio, la hipocresía política y el miedo a enfrentar la verdad. Mientras tanto, nuestros jóvenes sin empleo, nuestras familias sin oportunidades, nuestro campo sin tecnificación y nuestra gente esperando lo que nunca llega.
La minería bien hecha, responsable, vigilada y técnicamente desarrollada NO es destrucción. Es oportunidad. Aquí no estamos hablando de improvisación, estamos hablando de un proyecto que, bien manejado, puede generar regalías entre $750 millones y hasta $1 billón de pesos anuales puede producir hasta 4.000 empleos entre directos e indirectos, puede financiar un hospital de mayor complejidad, puede permitir un campo tecnificado y productivo, y puede darles a nuestros jóvenes lo que hoy no tienen: futuro. Y sí, también puede convivir con el medio ambiente, la agricultura, la vocación turística y la identidad cultural de Jericó, porque el desarrollo verdadero no excluye, integra.
El verdadero problema no es el proyecto. El verdadero problema sería permitir corrupción, improvisación o falta de control. Por eso la solución no es decir “NO”, la solución es decir SÍ, PERO CON CONTROL TOTAL. Con veedurías ciudadanas reales, preparadas, formadas, sin intereses políticos; con vigilancia permanente; con transparencia absoluta; con participación de la comunidad. Un Jericó vigilante es un Jericó poderoso.
A quienes venden miedo sin argumentos, a quienes hablan de destrucción sin conocimiento técnico, a quienes prefieren dividir antes que construir, hay que decirles con claridad: Jericó no es el nordeste, Jericó no es cualquier territorio, Jericó tiene criterio, identidad y carácter, y, sobre todo, tiene derecho a progresar.
Hoy no se trata de política, se trata de dignidad. Se trata de preguntarnos si queremos seguir igual o si queremos un municipio con oportunidades reales. Porque un Jericó con recursos bien administrados puede convertirse en un municipio modelo, en un referente nacional, en un verdadero milagro social.
Como abogado, y como alguien que ama profundamente esta tierra, estaré en el territorio con todo el carácter y la responsabilidad, poniendo a disposición de la comunidad mi conocimiento jurídico y técnico. Acompañaré a quienes lo requieran para que, a través de mecanismos legales y criterios técnicos, puedan resolver dudas, exigir garantías y participar con plena conciencia en este proceso, porque el desarrollo no se impone, se construye con información, con transparencia y con la gente.
Jericoanos: no le tengamos miedo al desarrollo, ténganle miedo a seguir en el atraso; no le tengamos miedo a las oportunidades, ténganle miedo a perderlas por desinformación; no le tengamos miedo al futuro, ténganle miedo a repetir el pasado.
ESTE ES EL MOMENTO DE LEVANTAR LA VOZ, DE DEFENDER A LOS QUE MENOS TIENEN Y DE CONSTRUIR ENTRE TODOS UN JERICÓ MILAGRO.
Por Juan Carlos López Calderón
Habitante de Jericó
Abogado – Especialista en Derecho Penal
Tecnólogo en Ciencias Económicas y Administrativas
Consejo de Redacción AdP
Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.





