El 5 de junio no pasó desapercibido en Jericó. Mientras el mundo conmemoraba el Día Mundial del Medio Ambiente, Minera de Cobre Quebradona eligió celebrarlo de la única manera que considera válida: con las manos en la tierra.
Ese día, en el Distrito de Manejo Integrado Nubes-Trocha-Capota, 500 árboles nativos encontraron su lugar definitivo en el suelo jericoano. No fueron 500 árboles cualquiera: fueron especies propias de esta zona de vida, seleccionadas para restaurar lo que alguna vez existió aquí de manera natural y que la intervención humana fue borrando, despacio, pero sin pausa.
“Estamos conmemorando el Día Mundial del Medio Ambiente con una actividad de siembra de 500 árboles nativos propios de la zona de vida en el Distrito de Manejo Integrado Nubes-Trocha-Capota en el municipio de Jericó”, explicó Carlos Andrés Navarro, especialista ambiental de Quebradona, quien lideró la jornada con la convicción de quien entiende que la minería responsable se mide también en lo que deja crecer.
La actividad reunió a trabajadores de la empresa, habitantes de veredas cercanas y personas que llegaron con guantes puestos y ganas de hacer algo concreto por el territorio que habitan. Entre ellos, Lina Suárez, de la vereda Palocabildo, quien mientras hundía su árbol en la tierra lo resumió con una frase que vale más que cualquier discurso: “Este árbol representa nuestra conciencia ambiental.”
Esa conciencia tiene historia. La tiene Efrén Vélez Velásquez, de Quebradona, que mientras sembraba habló con la honestidad de alguien que conoce el paisaje de antes y el de ahora: “Aquí había muchos árboles y los árboles no se fueron solos. La acción del hombre hizo que se replegara mucho la naturaleza y nosotros ganáramos terreno. Ahorita hay que devolverle a la naturaleza lo que le quitamos. Se puede hacer. Nosotros estamos sembrando vida”.
Pocas veces una frase captura mejor lo que significa una acción de restauración. No es caridad con el ecosistema: es una deuda que se salda.
Para Ángela Montoya, también de Quebradona, el significado del día iba más allá del calendario: “Hoy 5 de junio celebramos esperanza y futuro”. Y eso es exactamente lo que representa un árbol nativo plantado en suelo propio: no un gesto simbólico, sino un compromiso que tiene raíces, literalmente.

Esta siembra se enmarca en la apuesta ambiental sostenida de Quebradona, que desde hace años ha venido adquiriendo predios para conservación, monitoreando la biodiversidad del territorio y demostrando que la minería y el cuidado ambiental no son caminos opuestos, sino que pueden —y deben— recorrerse juntos.
Quinientos árboles. Quinientas razones para creer que el Suroeste antioqueño tiene futuro verde. Y una empresa que, cuando llegó el Día del Medio Ambiente, no publicó una imagen: fue a sembrar. A la fecha, Quebradona ha sembrado más de 40 mil árboles nativos en Jericó.
Consejo de Redacción AdP
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