A veces pensamos que tenemos el control absoluto de nuestra vida, hasta que un segundo lo cambia todo. En el año 2013, mientras vivía en Medellín, mi vida dio un giro que jamás imaginé. Tras terminar una jornada de trabajo y dirigiéndome hacia mi casa en el barrio Manrique, fui arrollado por un autobús de servicio público mientras caminaba.
Las consecuencias de ese impacto fueron devastadoras: permanecí seis meses en coma, pasé dos meses con soporte metálico en mi cuerpo y estuve más de un mes en una silla de ruedas. Perder por completo la movilidad física me enfrentó a la prueba más dura de mi existencia. Pero como jericoano auténtico, luchador y con ambición de ganador, me negué a rendirme. Mi reto más difícil no fue solo sanar las heridas del cuerpo, sino tener la fuerza interior para volver a ponerme de pie. Con paciencia, fe e intensas terapias, logré volver a caminar por mis propios medios.
El pasado 23 de junio comenzó un nuevo capítulo en mi vida al reincorporarme al campo laboral como Analista de Gestión Ambiental en Minera de Cobre Quebradona. Para una persona con diversidad funcional, volver a tener un empleo formal significa recuperar la dignidad, sentirse útil y comprobar que las limitaciones verdaderas no están en el cuerpo, sino en la mente.
Hoy me levanto cada mañana con una profunda gratitud hacia el proyecto por brindarme la oportunidad de estar empleado y salir adelante. Como hombre responsable, respetuoso y honesto, estoy dando lo mejor de mí para corresponderle a la empresa con mis deberes, cuido de nuestro entorno natural y aporto mi grano de arena al crecimiento de mi municipio.
La inclusión no puede ser una simple palabra o un compromiso escrito en papel; debe ser un acto constante de empatía y justicia social. Cuando una organización cree en la capacidad de la gente y abre puertas reales sin fijarse en los prejuicios, las segundas oportunidades se transforman en grandes victorias colectivas.
En Jericó, la berraquera y las ganas de salir adelante no tienen límites. Mi historia es la prueba de que, sin importar cuán dura sea la caída, siempre podemos volver a levantarnos y construir un futuro lleno de esperanza.
Por: Jhon James Molina Correa
Analista de Gestión Ambiental en Minera de Cobre Quebradona
Consejo de Redacción AdP
Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.





