Cada 22 de abril, el Día de la Tierra nos invita a hacer una pausa y preguntarnos qué estamos haciendo, como sociedad, para cuidar el entorno que habitamos. En territorios como Jericó, esa reflexión no se queda solo en las palabras: se traduce en acciones concretas que buscan restaurar, proteger y devolverles vida a los ecosistemas.
En los últimos años, una de esas acciones ha sido la apuesta por la restauración ecológica a través del programa Sembramos Vida que lideramos desde Minera de Cobre Quebradona. Más allá de las cifras, este programa representa una visión de largo plazo: entender que sembrar un árbol no es un acto simbólico, sino un compromiso con el futuro del territorio.
Los datos son contundentes. A corte del primer trimestre de 2026, hemos sembrado más de 40.700 árboles nativos del Suroeste antioqueño, contribuyendo a la recuperación de ecosistemas estratégicos como el Bosque Seco Tropical, hoy en peligro de extinción, y el Bosque Húmedo Premontano Bajo. Solo en 2025 sembramos más de 1.100 árboles, en jornadas que integraron a comunidades rurales, instituciones educativas y voluntarios.
Pero el verdadero valor de estas siembras no está solo en la cantidad, sino en su propósito: proteger fuentes hídricas, recuperar suelos, fortalecer corredores de fauna y mejorar la conectividad ecológica del municipio. En total, las intervenciones han abarcado 87 hectáreas y más de 160 jornadas de trabajo colaborativo en campo, un esfuerzo colectivo que demuestra que el cuidado del ambiente es una tarea compartida.
A esto se suma un elemento clave: la sostenibilidad de los procesos. Los viveros que tenemos de bosque seco tropical y bosque húmedo premontano bajo cuentan con capacidad para producir 15.000 árboles al año y certificados por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), se garantiza que el material vegetal sea de calidad y, sobre todo, nativo. Especies como guayacán, nogal cafetero, chachafruto o pino romerón no solo embellecen el paisaje, sino que cumplen funciones ecológicas esenciales.
El compromiso también se refleja en el seguimiento. Las siembras no se abandonan: se cuidan. Ejemplo de ello es el proceso de mantenimiento en el Liceo San José de Jericó, que ya completa su quinta intervención desde 2022, o las acciones de monitoreo que han logrado tasas de supervivencia superiores al 85 %.
Incluso, la tecnología se suma a este esfuerzo. En 2025, la instalación de cámaras trampa permitió registrar cerca de 4.500 imágenes de fauna, identificando al menos 35 especies de aves y mamíferos, una señal clara de que los ecosistemas comienzan a responder positivamente a estos procesos de restauración.
En este Día de la Tierra, el mensaje es claro: cuidar el ambiente no es una tarea de un solo día, ni de un solo actor. Es un compromiso permanente que requiere voluntad, conocimiento y trabajo conjunto.
Sembrar árboles no es solo recuperar bosques. Es sembrar agua, biodiversidad y futuro para las próximas generaciones.
Consejo de Redacción AdP
Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.





