En la vereda La Hermosa, el sector La Mama de Vallecitos, Jericó, y en el corregimiento Puente Iglesias de Fredonia, el desarrollo no siempre llega en grandes obras. A veces comienza en una reunión comunitaria, en un cuaderno bien organizado o en una capacitación que transforma la manera de liderar.
Así lo viven hoy líderes de estas comunidades donde el programa de Fortalecimiento Comunitario de Minera de Cobre Quebradona ha dejado huellas que van más allá de lo técnico: ha fortalecido la confianza, la organización y la capacidad de gestionar su propio futuro.
“Hoy ya nos preguntan por los estatutos y los tenemos organizados”, cuenta Jorge Ovidio Castro, presidente de la Junta de Acción Comunal de Puente Iglesias. Para él, el mayor logro ha sido el conocimiento: “Hemos aprendido a manejar la papelería, el lenguaje comunal. Esto es una herramienta para la comunidad, y lo importante es que ese conocimiento quede para los que vienen”.
Ese mismo aprendizaje ha sido clave para el manejo de servicios esenciales como el agua. En Puente Iglesias, el acueducto comunitario atiende a 350 usuarios, una responsabilidad que antes resultaba compleja. “Hoy estamos más organizados, al día y con la capacidad de presentar proyectos”, explica María Eugenia Sánchez, presidenta del acueducto. “Gracias a estas asesorías podemos gestionar mejor y seguir adelante”.

Historias similares se repiten en Jericó. En la vereda La Hermosa, el trabajo articulado entre comunidad, instituciones y el programa ha permitido transformar realidades. Hoy el acueducto beneficia a 76 hogares, cerca de 280 personas, que cuentan con mejoras como nuevas bocatomas, tanques de almacenamiento y protección de la infraestructura.
Pero el impacto no se queda en el agua. También se siente en la economía familiar, en la vivienda y en la infraestructura comunitaria. “Hoy cinco familias trabajan en proyectos de ganadería y muchas más participan en procesos productivos”, cuenta Mario Sierra, habitante de la vereda. Para él, estos proyectos son también una forma de ahorro y estabilidad.

En paralelo, la comunidad ha logrado avances significativos: mejoramiento de vías, adecuación de viviendas, fortalecimiento de espacios como la caseta comunal y, sobre todo, una mayor organización social. “Hemos aprendido, nos hemos organizado mejor y seguimos creciendo como comunidad”, afirma Norma Cardona, líder del acueducto.
En sectores como La Mama, en Vallecitos, los resultados también son concretos. Allí, el acueducto ha logrado ampliar su cobertura gracias a obras como un tanque de 20.000 litros, una planta de tratamiento con capacidad para 87 viviendas y nuevas redes. “Hoy ya cumplimos con lo que exige la ley, estamos organizados y firmes como comunidad”, destaca Gabriel Cardona, presidente del acueducto.
Más allá de las cifras, el mayor logro del programa ha sido fortalecer algo fundamental: la capacidad de las comunidades para liderar su propio desarrollo. Como lo resume una de sus lideresas: el futuro se construye mejor cuando se hace en alianza y en comunidad.
Consejo de Redacción AdP
Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.





