Ha estado ahí desde el principio de los tiempos, y ha de haber fascinado a nuestros fundadores cuando lo vieron por primera vez. Su presencia es imponente. Allá en la cima se siente la fuerza del viento, la energía del paisaje. Hemos subido a él desde nuestra primera infancia, para brindarnos el orgullo. Juegos, aventuras, sueños, experiencias, alegrías son sentimientos comunes a todos nosotros, y El Salvador ha sido testigo de todos ellos. Es cierto:...













