Hace 300 años, el planeta tierra abrió sus ojos al universo. Galileo inventó el telescopio, pero los hombres necesitaron tiempo y valor para asomarse a las estrellas. Galileo, naturalmente fue ridiculizado por la ciencia “oficial”. El gran astrónomo preguntó con amargura a su colega Kepler: – ¿qué dirá usted de los científicos que con una obstinación realmente viperina, se han negado a mirar el cielo por el telescopio? -¿Qué debemos hacer ante ellos: reír o...


