Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosaUna cosa es creer en algo y otra cosa es ser fanático de algo

Un fanático genera mucha preocupación. La creencia del fanático oscurece la razón. Las personas tienden a pensar que los fanatismos solo se mueven en los territorios complejos de las religiones o de la política, pero el problema es mucho más antiguo. Se ha entronizado la frase “terrorismo suicida” para aludir el ejercicio del autosacrificio en el que incurren los activistas de algunas sectas para hacer daño a quienes consideran sus enemigos. Un caso representativo fue...

Un fanático genera mucha preocupación. La creencia del fanático oscurece la razón.

Las personas tienden a pensar que los fanatismos solo se mueven en los territorios complejos de las religiones o de la política, pero el problema es mucho más antiguo.

Se ha entronizado la frase “terrorismo suicida” para aludir el ejercicio del autosacrificio en el que incurren los activistas de algunas sectas para hacer daño a quienes consideran sus enemigos. Un caso representativo fue el de las Torres gemelas en New York el 11 de septiembre del año 2000, que tuvo una enorme resonancia mediática; pero que difiere poco de las acciones de los sicarios y zelotes, las dos sectas extremistas judías que se enfrentaron al Imperio Romano en el siglo primero antes de Cristo.

Sí, el fanatismo se mueve con solvencia en muchos otros territorios diferentes al de las religiones. Se entiende por fanatismo la exacerbación o actividad que se manifiesta con pasión exagerada, desmedida, irracional y tenaz de una idea, una teoría, una cultura, un estilo de vida, en fin. Se puede ser fanático (con todo el peligro que ello entraña) de un deporte, de un pasatiempo o de una persona.

Esa adhesión incondicional a su causa, ese entusiasmo desmedido, esa monomanía, que es a su vez una paranoia, impide que el fanático piense o actúe en algo diferente a su pasión. Abundan los casos de barras bravas del fútbol que se enfrentan, se agreden y se matan porque consideran que la divisa de un equipo es una amenaza para el propio.

Esto dicen los expertos:

 “Las creencias letales degeneran en patologías, puesto que tienen el poder de transformar la realidad interna y la realidad externa del individuo. Esa realidad asumida es la que da sentido a su existencia y por ello el fanático no tolera poner en duda aquello en lo que cree. Se aferra a su creencia como un náufrago, no está en capacidad de contrastar lo que cree con otro tipo de explicaciones. Es esa intolerancia lo que conduce a la violencia, lo que le permite aceptar que la aniquilación del otro es justificable, porque ese otro amenaza su verdad. El otro está equivocado, su equivocación es un peligro para el fanático y para el grupo al que pertenece.”

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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