OpiniónEL COBRE: UN REGALO DE DIOS QUE JERICÓ NO PUEDE DEJAR PASAR
Llegué a Jericó casi por providencia. Vine como peregrino, enfermo y buscando alivio, y en este municipio —de calles hermosas y corazones generosos— encontré no solo la recuperación de mi salud, sino también un nuevo propósito. A los pocos días de estar aquí escuché en el Teatro Santamaría a los niños y jóvenes del Coro Sinfónico del programa Fortalecimiento Cultural que apoya Quebradona, y entendí que algo profundo estaba ocurriendo: esta empresa cree en la...











