OpiniónUn llamado a convivir en medio de las diferencias

Todos los seres humanos somos diferentes respecto de nuestras características físicas, así como en nuestra forma de pensar y actuar, lo cual nos hace excepcionales y maravillosos. Y aunque en cualquier momento de nuestra vida podemos sufrir rechazos, discriminaciones, acosos, burlas y demás vejámenes por parte de otras personas, deben ser esos valores que llevamos por dentro los que nos ayuden a incrementar nuestro amor propio y nuestra autoestima, para aceptarnos tal y como somos...

Todos los seres humanos somos diferentes respecto de nuestras características físicas, así como en nuestra forma de pensar y actuar, lo cual nos hace excepcionales y maravillosos. Y aunque en cualquier momento de nuestra vida podemos sufrir rechazos, discriminaciones, acosos, burlas y demás vejámenes por parte de otras personas, deben ser esos valores que llevamos por dentro los que nos ayuden a incrementar nuestro amor propio y nuestra autoestima, para aceptarnos tal y como somos y así desafiar al mundo.

Prodigar calidad de vida no es solo hacerlo desde el aspecto material, ya que también es necesario que los padres presten especial atención a la salud emocional de los niños y adolescentes, quienes entran en un proceso de cambios físicos y hormonales que les generan muchas dudas, miedos y conflictos internos: algo que normalizamos como adolescentes, al punto de pasarlo por alto sin saber que son cosas trascendentes. Si estamos más atentos a los sentimientos, que a veces se confunden, y a las emociones que generan los espacios donde se desenvuelven podemos prevenir desenlaces fatales y evitar enfermedades como la depresión.

Los casos como el suicidio o generar y meterse en problemas son bastante comunes en nuestra sociedad; y, aun así, ni instituciones, ni sociedad, ni familia buscan estrategias suficientes para que niños, niñas y adolescentes crezcan emocionalmente sanos, para que sean más eficaces los modelos educativos y para que la atención por parte de  psicólogos y profesionales que nos ayuden a controlar lo que nos causa confusión se convierta en una política pública. No es que sea difícil. No necesitamos medicamentos o especialistas en su gran mayoría, lo que requerimos es una atención oportuna y menos discriminatoria por parte de todas las personas y  todas las entidades.

Si me preguntaran qué significa respetar la vida yo consideraría que es tener la capacidad de aceptar cada cosa que va transcurriendo a nuestro lado y a cada persona que nos vamos encontrando en el mundo. Cada cosa con la que nos topamos hace parte de nuestro camino, de nuestro ser, y cada persona es parte de nosotros, ya sea que la consideremos buena, mala, adecuada o inadecuada, confortable o no. Estos encuentros conllevan la obligación de intervenir en nuestra propia evolución, y el ser humano que aprende esto, que aprende a amar cada circunstancia y a cada persona que se le presenta en sus experiencias diarias va a tener el privilegio de respetar la vida propia y la de otros, viéndolos como herramientas de superación; pero al mismo tiempo como sujetos válidos desde su propia particularidad.

Vivir a plenitud y sin tanto prejuicio es la invitación para quienes lean este escrito, porque en vez de tapabocas desearía unos tapones de oídos para mitigar el veneno que, sin querer, sale de la boca de tantas personas acomplejadas que ven sus defectos reflejados en los nuestros, lo cual no es sano para la convivencia ni para cualquier sujeto que quiera vivir una vida tendiente hacia la felicidad.

Por Samuel Arroyave

Municipio de Pueblorrico

 

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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