Respeto a la memoriaDon Nolberto Moncada: un arriero de pura cepa

Don Nolberto Moncada lleva a cuestas la tradición arriera que hace más de cincuenta años le heredó orgullosamente su padre, quien además de enseñarle este oficio le mostró todas las bondades de la tierra en la vereda La Pista, ubicada a diez minutos del casco urbano de Jericó y que hoy cuenta con un poco más de cincuenta y tres familias. Allí, en la finca El Lucero, don Nolberto recuerda con algo de nostalgia cómo...

Don Nolberto Moncada lleva a cuestas la tradición arriera que hace más de cincuenta años le heredó orgullosamente su padre, quien además de enseñarle este oficio le mostró todas las bondades de la tierra en la vereda La Pista, ubicada a diez minutos del casco urbano de Jericó y que hoy cuenta con un poco más de cincuenta y tres familias. Allí, en la finca El Lucero, don Nolberto recuerda con algo de nostalgia cómo sus mayores le contaban historias sobre las carreras de caballos en la zona, que hace más de cincuenta años era el punto de encuentro para caballistas aficionados, y de ahí el nombre que la vereda recibió.

El tiempo ha pasado y ahora esta comunidad trabaja en el fortalecimiento de los lazos para generar un ambiente tranquilo y de colaboración entre sus miembros, la mayoría de ellos trabajadores del campo y la arriería. “Esta vereda ha sido muy unida, nos hemos comprendido entre los mismos vecinos. Hace sesenta años era caminos de herradura y con los vecinos le echamos una brecha, esto fue cambiando”, recuerda don Nolberto, quien actualmente vive con su esposa y dos de sus hijos y nietos en la finca que lo vio nacer.

Siempre ha sido arriero, incluso prestó sus servicios en el oficio para Minera de Cobre Quebradona hace un poco más de cinco años, cuando a lomo de mula transportaba algunos materiales del campo a las plataformas de exploración, además de forraje y otras herramientas durante la etapa de estudios en la zona.  “Entraba a las 7:00 a.m. y sacaba las muestras de las plataformas. Nos tocaba llevar materia prima, abonos y hasta llevamos el pasto para recuperar el lugar. Todo lo que fuera a lomo de mula lo hacíamos”, cuenta don Nolberto.

Ese conocimiento que recibió décadas atrás de su padre se lo transmite hoy a su hijo menor, el único de sus hijos que ha seguido la tradición arriera. Él sabe que los tiempos han cambiado y es consciente de que la falta de oportunidades hizo que dos de sus cuatro hijos buscaran trabajo fuera de la región: “yo quisiera que mis hijos vivieran aquí, que tuvieran su casa, pero para eso se necesitan oportunidades”, resalta don Nolberto, quien asegura que su mayor inspiración siempre será su familia: “lo que más anhelo es que sean honrados, queridos y que estudien, pues el estudio es lo más lindo; y que la carrera que estudien la pongan para el bien de la gente, de Jericó y de esta vereda”, señala.

Por lo pronto, desde El Lucero, don Nolberto sigue dando lo mejor de sí para que La Pista continúe creciendo y uniendo a sus habitantes para el bien de toda esta comunidad. “Todos somos hijos de Dios y debemos vivir en esta vereda, que nos colaboremos, nos respetemos y orientemos al que esté en problemas, tratar de bregar a ayudarlo un poquito más”, menciona este hombre, que se siente orgulloso de su herencia campesina, de su tierra y de su gente: “deben venir a conocerla, para que se den cuenta de lo bonito y de lo que hay alrededor para observar”, finaliza.

Casa Nolberto Moncada, Vereda La Pista. Área de influencia de MCQ

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Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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