Entre RielesChacho y su inmenso don de servicio

Si se piensa en un fredonita trabajador y al servicio de la comunidad ese es, definitivamente, Carlos Albeiro Saldarriaga, a quien, cariñosamente, en su infancia le pusieron el apodo que hoy lo acompaña: Chacho. Este hombre de cuarenta y tres años nació en Puente Iglesias, lugar que también lo vio crecer y donde él espera pasar el resto de su vida, pues ha viajado a lugares como Puerto Berrío, pero no ha encontrado allí lo...

Si se piensa en un fredonita trabajador y al servicio de la comunidad ese es, definitivamente, Carlos Albeiro Saldarriaga, a quien, cariñosamente, en su infancia le pusieron el apodo que hoy lo acompaña: Chacho. Este hombre de cuarenta y tres años nació en Puente Iglesias, lugar que también lo vio crecer y donde él espera pasar el resto de su vida, pues ha viajado a lugares como Puerto Berrío, pero no ha encontrado allí lo que le ofrece su corregimiento: la tranquilidad, el río, las oportunidades de trabajo y el cariño de la comunidad.

Para Chacho, como bien lo dice, “Puente Iglesias es lo mejor, todo el que llega se amaña”; y él mucho más, pues sabe que sus vecinos siempre cuentan con él: desde los diversos trabajos hasta invitaciones a salir o a montar bicicleta. Él aquí tiene muchos amigos, y hasta menciona que “desde el más pobre hasta el más rico me distingue”, por eso no quisiera establecerse en ningún otro lugar.

Él se reconoce como una persona trabajadora, pues en su infancia, ya que solamente cursó hasta cuarto de primaria, empezó a desempeñar múltiples oficios y a ayudarle a su madre con sus labores en la Hacienda La Botero, donde habitó por diez años. De cuando era niño también recuerda con emoción la llegada de las vías pavimentadas y la construcción de infraestructuras y negocios que mejoraron la vida de los habitantes del corregimiento y facilitaron la llegada de turistas a esta zona, que tiene mucho por mostrar.

En la actualidad, Chacho trabaja en el Estadero Puente Iglesias; pero sigue desempeñando múltiples labores en lugares donde necesiten de su trabajo, y su motivación es, precisamente, buscar cómo ayudar a los demás y conseguir el dinero para su sustento. Además, él siente que esta es una buena manera de invertir su tiempo, por lo que incluso en sus tiempos libres disfruta de hacer mandados y ser amable y colaborador. “Si uno no está entretenido, está haciendo muy mal las cosas”, afirma; por eso prefiere estar siempre moviéndose entre sus distintas ocupaciones.

Su versatilidad resalta cuando él cuenta su historia: ha sido aseador, carnicero, ha laborado en comidas rápidas, ha trabajado con motocicletas, practica la pesca, hace oficios varios, realiza mandados y disfruta del turismo en el suroeste, entre otras muchas cosas. A futuro, él espera tener más ingresos para hacer algunos mejoramientos en su vivienda y comprar una motocicleta que le permita, también, seguir trabajando.

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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