Aliados para el desarrolloMadres que construyen futuro

Aunque muchas veces no sea suficientemente valorada su labor, qué sería de la comunidad sin las madres, que día a día aportan su granito de arena para construir una mejor sociedad. En este mes queremos hacer un homenaje a todas aquellas mujeres que con amor y pujanza han labrado un mejor futuro para sus hijos; y aunque no alcanza solo una edición para hablar de ellas, queremos resaltar la historia de algunas madres que trabajan...

Aunque muchas veces no sea suficientemente valorada su labor, qué sería de la comunidad sin las madres, que día a día aportan su granito de arena para construir una mejor sociedad. En este mes queremos hacer un homenaje a todas aquellas mujeres que con amor y pujanza han labrado un mejor futuro para sus hijos; y aunque no alcanza solo una edición para hablar de ellas, queremos resaltar la historia de algunas madres que trabajan en el proyecto Minera de Cobre Quebradona.

Una de ellas es Marisol Sánchez, que aunque no nació en Jericó, sus diecinueve años en el municipio la han convertido en una jericoana más. Ella, después de conocer a su actual esposo, que se desempeña como caficultor, supo que su destino estaría en medio de las montañas de estas tierras, adonde migró con sus dos hijos para empezar una nueva vida. Y aunque recuerda lo difícil que fueron sus tiempos como madre soltera y cabeza de hogar, resalta que lo que hizo fue “trabajar para darles lo poco o mucho que les pude dar”, y se siente orgullosa de sus dos hijos: Juan David y Manuela, que gracias a su apoyo salieron adelante. Juan David ahora se encuentra radicado en Brasil, mientras que Manuela, estudiante de Administración de Empresas, reside en Medellín y visita a su madre cada que puede para compartir la pasión que tienen en común: el cine. Marisol se declara a sí misma como una amante del cine, pero bien podría decirse que es más bien una amante del aprendizaje. Sabe todo sobre el proceso del café, disfruta de la siembra y el trabajo de campo y ahora ha encontrado una nueva pasión: el jardín, una técnica que ha venido puliendo en los últimos meses.

Pero Marisol no es la única, Yuli Gómez, que ahora trabaja en el área de Relacionamiento Comunitario del proyecto, conjuga sus labores con la maternidad y su amor por el jardín, que lo heredó de su madre. Esta mujer, que se caracteriza por su carisma, sabe la importancia de pasar tiempo en familia y los peligros que hay en la sociedad, principalmente con el tema de informática, por eso, cada fin de semana procura salir con sus dos hijos para divertirse con ellos mientras les enseña los juegos de su infancia y les recuerda que “ahora no todo es el Internet”. Sin embargo, la principal lección que ha buscado inculcarles es la responsabilidad y la entrega a la educación, pues añora que un día se conviertan en profesionales que puedan trabajar en proyectos como Minera de Cobre Quebradona, que, como ella lo dice, han mejorado la calidad de vida de muchas personas.

Por su parte, Daniela Ochoa, otra madre jericoana, resalta también los beneficios que le ha traído su labor en el área de Relacionamiento Comunitario, pues considera que la empresa les brinda un sinnúmero de iniciativas a las que pueden vincularse los niños, de manera que siempre ha podido estar cerca de ellos. Esta mujer, docente y abogada, migró a sus veinte años a Medellín en búsqueda de mejores oportunidades, pero hace ocho meses tuvo la oportunidad de regresar a su municipio, un sueño que añoraba cumplir, no solo porque este sea su lugar natal, sino también porque quería que sus pequeños Gabriel y Emiliana, de diez y de ocho años, crecieran en el ambiente cálido y tranquilo que hay en Jericó. Ella y su esposo tienen claro que las principales enseñanzas que han querido dejar en sus hijos son “la disciplina, la responsabilidad, el respeto y la honestidad”, porque, como lo menciona, “esos cobijan todo lo que debería aportar un ser humano en comunidad y hacen parte del crecimiento de una persona íntegra”. Sin embargo, todo esto lo complementa con el ejemplo de sus acciones, pues sabe que no hay mejor manera de educar.

Yuly Salinas, quien trabaja hace diez años en el proyecto, es madre de Gabriela, una pequeña de cinco años que ha visto cómo su madre da todo de sí en sus labores, que, como asegura, “me ayudan para demostrarle a mi hija que para conseguir las cosas hay que trabajar con dedicación y con empeño”. Ella se ha esmerado en enseñarle sobre independencia, autonomía y empoderamiento a su hija, por eso le habla de “la importancia de que uno como mujer trabaje, que no por el hecho de ser mamá tiene que estar cien por ciento en las labores del hogar”. Y aunque es un desafío tener que, en ocasiones, delegar el cuidado de la pequeña Gabriela a alguien más, sabe que todo necesita de sacrificio y dedicación, por eso siempre procura ejercer sus labores de la mejor manera.

Otra mujer y madre trabajadora es Alba Luz Echeverry, quien ya suma once años como auxiliar de servicios generales en Minera de Cobre Quebradona. Ella pudo terminar de sacar adelante a sus tres hijos e, incluso, ha retomado sus estudios de bachillerato. Ahora es abuela de dos nietos, que han llegado para traer felicidad a su vida, y aunque no puede evitar sentir tristeza al recordar las dificultades de todos los trabajos por los que pasó antes, en los que, como comenta, “me tocaba levantarme a la una y media de la mañana y me acostaba entre once y media y doce de la noche”, se siente orgullosa de haber podido estar siempre con sus hijos y de ser una mujer tan pujante: valor que siempre buscó sembrar en ellos.

Todas estas madres han construido futuro por medio del ejemplo y de las lecciones que han infundido a sus hijos, que como en el caso de Alba Luz, ya las transmiten a sus nietos. Enseñanzas que permanecerán por años y que fortalecen el Espíritu Jericoano.

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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