OpiniónQUE EL PENSAR DISTINTO NO NOS IMPIDA ESTAR UNIDOS

Quienes me conocen saben que si de mí dependiera decidir que Jericó tuviera un proyecto minero, seguramente diría no; pero esa decisión no depende de mí, y mucho menos de los jericoanos que laboran en Minera de Cobre Quebradona. A lo que me refiero con lo anterior es a que si solo nos enfrascamos en discusiones, lo único que lograremos es que se amplíe la desunión entre los que fueron grandes amigos, familias e incluso...

Quienes me conocen saben que si de mí dependiera decidir que Jericó tuviera un proyecto minero, seguramente diría no; pero esa decisión no depende de mí, y mucho menos de los jericoanos que laboran en Minera de Cobre Quebradona. A lo que me refiero con lo anterior es a que si solo nos enfrascamos en discusiones, lo único que lograremos es que se amplíe la desunión entre los que fueron grandes amigos, familias e incluso empresas y comerciantes. Esto se debe a la tarea que hacen algunos para señalar y buscar culpables o inocentes entre nosotros.

En algún momento de mi vida yo fui uno de esos que levantó el dedo para señalar a otro jericoano por el simple hecho de trabajar allí; culpándolo de algo que ni yo mismo sabía de qué se trataba, y pensando que, muy seguramente, de fracasar este proyecto los que en algún momento hubiesen prestado un servicio en esta empresa no deberían tener cabida en ningún otro empleo en Jericó.

Fue por esto por lo que un día decidí hacer un alto en el camino para reflexionar acerca de esta práctica, que estaba generando angustia e incertidumbre en personas y familias del municipio, a quienes muchos quieren poner contra las cuerdas por trabajar con Minera de Cobre Quebradona; y comprendí también que el hecho de juzgarlos no me hacía mejor persona. Pero esta reflexión funciona en doble vía, porque mi planteamiento apunta a que ningún jericoano, sea cual sea su pensamiento, debe ser señalado, excluido o difamado, y es ahí donde tenemos que trabajar para unir nuevamente nuestro tejido social, el que muchos se empeñan en mantener destruido.

Sobre Minera de Cobre Quebradona quise conocer más, dándome como individuo esa licencia, y en esta experiencia pude ver que tanto ataque, muchas veces mal intencionado, lo que hizo fue que ellos se fortalecieran más y más, al punto de que hoy en día es el proyecto minero mejor planteado técnicamente a nivel mundial. Además, dicen ellos, con gran orgullo, que la oposición que encontraron en Jericó los llevó a innovar y fortalecer aún más su propuesta.

Aunque muchos aseguran que a la empresa le ha faltado socializar sus impactos en el municipio, yo digo que no es así, por el contrario, pienso que es el que afirma esto quien no ha hecho el esfuerzo de hacerse participe de los espacios de conversación que propicia la empresa, donde muy seguramente podrán encontrar información que les permitirá hacer una oposición más fundamentada y con argumentos.

Fue en uno de estos encuentros, precisamente en el lanzamiento de la Fundación ProJericó, al que me invitaron, donde encontré respuesta a lo que más me preocupaba en esta discusión: el desorden social que muchos asegurábamos, y que aún otros aseguran, llegaría al municipio como producto de la entrada en operación de un proyecto minero. Lo que me quedó claro es la calidad tecnológica y la capacidad en gestión del talento humano con el que cuenta esta empresa, donde adoptan una política de cero drogas y cero alcoholes para el ingreso a los frentes de trabajo.

Tenemos que volver a unir lo que muchos se empeñan en mantener desunido, debemos valorar la diferencia de pensamiento sin juzgar a nadie, aprendamos a ponernos en los zapatos del otro y entendamos que a este mundo no vinimos a pensar igual, ni a creer en lo mismo. Comprender esto es lo que nos hace valiosos como especie. En Jericó tiene que haber cabida para todos los puntos de vista, formas de pensar y opiniones diversas, sin que esto nos desuna ni nos lleve a discusiones eternas. Debemos también tener en cuenta que si no les dan la licencia acogeremos a todos estos jericoanos que allí laboran, y si les dan la licencia no nos podemos ir de Jericó, no podemos abandonar el barco, tendremos que estar con cuatro ojos, atentos y vigilantes a que el proyecto se desarrolle como nos lo han venido socializando.

Para terminar, me debo referir a dos exalcaldes, a dos amigos, que a pesar de que pensamos distinto nos entendemos y respetamos, y a quienes, en mi opinión, los que dividen quieren borrar de la historia del municipio por creer en Minera de Cobre Quebradona. Son ellos Carlos Augusto Giraldo Bermúez y Rafael Arteaga Restrepo, dos hombres que desde sus alcaldías trabajaron por sentar los cimientos del turismo en nuestro municipio, actividad económica que hoy sostiene a cientos de familias jericoanas. A este par de caballeros, a los que durante los anteriores cuatro años se les quiso enlodar sus buenos nombres y a los que se intentó presentar ante la historia como un par de villanos, les digo que a todo señor, todo honor. Y eso son para mí estos dos hombres: unos señores en todo el sentido de la palabra, a quienes Jericó les debe buena parte de lo que hoy es: uno de los diecisiete pueblos más lindos de Colombia.

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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