Respeto a la memoriaFÁTIMA GARCÍA, UN EJEMPLO DE ENTREGA POR JERICÓ

Entre risas y bromas, Fátima García se alista para contar su historia, una que tiene como punto de partida un accidente que puso en riesgo su vida y la de su familia, pero que sería un impulso para convertirse en bombero voluntaria en Jericó. «Cuando salí del carro, con la ropa hecha trizas, cortada y sin ver, recibí a mi hija en brazos y me senté lejos del carro que se había ido por el...

Entre risas y bromas, Fátima García se alista para contar su historia, una que tiene como punto de partida un accidente que puso en riesgo su vida y la de su familia, pero que sería un impulso para convertirse en bombero voluntaria en Jericó. «Cuando salí del carro, con la ropa hecha trizas, cortada y sin ver, recibí a mi hija en brazos y me senté lejos del carro que se había ido por el abismo. En ese momento yo solo pensaba “qué bueno sería que me ayudaran los bomberos”», rememora Fátima, quien tres meses después del accidente se presentó ante el comandante de la época, Jaime Villa Maya, para saber de qué manera podía unirse a este grupo. «Yo todavía tenía cortadas y moretones que no se habían desinflamado, pero fui y le pregunté al comandante qué se necesita para ser bombero, y él solo me dijo: “tener ganas y querer ayudarle a la gente”, y desde entonces he hecho parte de este grupo», cuenta.

Ya han pasado veintiséis años desde ese suceso y sus fuerzas siguen intactas. La manera en la que habla de su labor y la de sus doce compañeros demuestra que no le teme a nada, y que por más peligrosos que sean sus rescates ella está ahí, dispuesta a entregarlo todo por la comunidad. “Uno aprende que la vida se nos va en un minuto y que las cosas materiales también se pueden perder en cuestión de nada, eso lo tengo claro desde que estoy en este trajinar con los bomberos”, asegura esta mujer de pelo canoso y sonrisa amplia, que con sus chistes y comentarios alegra las jornadas en la estación.

Es tal la entrega que tiene por su equipo de trabajo que pese a haber estado trabajando por más de tres años en el Hogar la Providencia y luego cinco años en la escuela de Guayamacal, María González de Ángel, jamás dejó de ser parte del Cuerpo de Bomberos Voluntarios. “En las instituciones donde he trabajado siempre llego diciendo, yo soy bombero y si hay una emergencia grande yo debo colaborar”. Fue ese tesón y entrega durante más de veintiséis años lo que llevó al Centro de Historia a postular a Fátima como personaje del año el pasado 28 de septiembre, cuando Jericó celebró los 170 años de su fundación, un reconocimiento que a ella la tomó por sorpresa. “Monseñor Nabor Suárez fue quien me postuló y el comité lo aprobó porque me ha visto en muchas labores con la comunidad”. Sin embargo, para ella este homenaje fue totalmente inesperado: “cuando me lo propusieron lo veía muy lejano, porque creo que todavía me falta trabajar por la comunidad”, cuenta sorprendida. No obstante, este reconocimiento fue bien recibido por Fátima, quien se esfuerza cada segundo por dar lo mejor para su municipio. “Por la pandemia solo podía llevar seis acompañantes, así que llevé a mis compañeros del cuerpo de bomberos y a mi hija”, concluye.

Para el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Jericó no hay mayor reconocimiento que el que le dan sus habitantes, esos que por múltiples situaciones o eventos han necesitado el apoyo de hombres y mujeres que entregan todo durante una emergencia. Salvarle la vida a la gente esa es la mejor retribución que pueden tener: “no se imagina la felicidad que se siente cuando uno los ve y le dan las gracias que salen del corazón”, comenta esta mujer, que se la juega a diario por la comunidad.

Hoy, después de mil anécdotas, Fátima, que es comandante del cuerpo de bomberos, sabe que su vida está para servirle a la comunidad, una labor exigente que requiere de mucha preparación y, sobre todo, de mucha entrega, pues es consciente de que los minutos en medio de una tragedia son cruciales para salvaguardar su vida y la de sus compañeros. Así, a pesar de lo arriesgado de su labor, ella mantiene la risa y la energía intacta, una característica que hace de ella un ejemplo de entrega y amor por Jericó.

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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