OpiniónEl café es mi vocación y mi vida

Por: Yamile Arboleda Propietaria de finca La Arboleda Vereda La Soledad  Me siento orgullosa de pertenecer a una familia que sabe de café. Yo soy cafetera de tercera generación; mi abuelo fue uno, también mi padre. No dudo que, si hacemos las cosas bien, mis hijos continuarán con esta tradición en la vereda La Soledad. Allí crecí ayudando en las tareas del campo. Fue el amor por la tierra y por el agro que me...

Por: Yamile Arboleda

Propietaria de finca La Arboleda

Vereda La Soledad 

Me siento orgullosa de pertenecer a una familia que sabe de café. Yo soy cafetera de tercera generación; mi abuelo fue uno, también mi padre. No dudo que, si hacemos las cosas bien, mis hijos continuarán con esta tradición en la vereda La Soledad. Allí crecí ayudando en las tareas del campo.

Fue el amor por la tierra y por el agro que me inculcaron mis mayores el que me permitió vincularme al SENA para aprender sobre cafés especiales y descubrir las virtudes y valores agregados que podrían construirse en beneficio de nuestra finca La Arboleda. Fue este mismo amor el que me posibilitó encontrar alternativas para avanzar.

Fue así como presentamos un proyecto en la convocatoria del Fondo Emprender SENA, la Cámara de Comercio y Minera de Cobre Quebradona. Por fortuna, de los 23 proyectos entregados, fuimos uno de los 12 seleccionados.

Desde entonces, hemos transformado nuestras perspectivas, conseguido créditos y capitales semilla, implementado mejoras y aprendido sobre producción y comercialización de cafés especiales. Así mismo, hemos conocido otras alternativas de desarrollo, como por ejemplo lograr ser una finca capacitada para recibir turistas extranjeros para que conozcan el proceso y disfruten de una experiencia inolvidable.

Me emociona saber sobre los avances obtenidos por otros emprendimientos que han hecho parte de este proceso en temas tales como la panadería o el procesamiento del plátano, para no citar sino dos ejemplos.

Estos son mis aprendizajes:

Creo en el café y en su futuro; creo que es posible mejorar mi calidad de vida y la de los míos; creo que puedo generar empleo y bienestar; creo que mi avance es también el de mi región; creo en el futuro de este territorio.  Hemos demostrado que con respeto se puede todo.

No creo en la violencia, en el irrespeto ni en la intimidación; no creo que debamos obligar a nadie a pensar a favor o en contra de nada, eso tiene malas consecuencias.

Ha ocurrido que, por ejemplo, tanto en La Soledad como en Vallecitos un grupo reducido de personas, con el argumento de que están defendiendo al territorio, interceptan e intimidan a los turistas que nos visitan. Ellos preguntan qué hacen, para dónde van o si pertenecen a alguna empresa en particular. Esos turistas no regresan, se van y hablan con temor de esta zona que siempre ha sido pacífica. Es evidente que esto impacta a la comunidad en general, viola nuestro derecho al trabajo y le hace mal a la región, como también a las actividades agrícolas ligadas a nuestra memoria histórica, como es el cultivo del café. Mi llamado es uno solo: si hay respeto, hay futuro. 

Consejo de Redacción AdP

Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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Esto es un homenaje a nuestros orígenes, un homenaje a esa Aldea del Piedras que crearon nuestros mayores, un homenaje a su coraje, su dedicación, su esfuerzo, su tesón, y su condición de visionarios.

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