OpiniónIncluso la tarde en el parque principal es todo un paisaje
Estando en La Fe cualquier tarde de tantas haciendo trabajo de campo, fue inevitable, casi instantáneo, el impulso de suspender la labor cotidiana para apreciar el espectáculo natural que acontecía, y que unía el valle cálido, el río serpenteante y el cielo en un surco multicolor perfecto e inmenso, que se extendía como un manto hasta donde los ojos alcanzaban. Todos los que pasaban por ese lugar con semejante vista coincidían en dos cosas: su...










