Una de las mejores enseñanzas de la pandemia actual es la solidaridad en todos los estratos, a todos los niveles y en todas las ciudades. El ser humano tiene la gran virtud de sensibilizarse con el dolor ajeno, de contribuir desde sus posibilidades y hacer suyas las causas del otro. Esta es, entonces, una de las consideraciones positivas que se le puede atribuir a este momento de crisis. En Jericó hemos evidenciado una labor incansable...











